El cansancio de la tarde temprana la invadía. La duda entre echarse a soñar o ponerse a vivir su vida la acechaba...el sueño es siempre el mejor remedio para vivir deprisa las horas amargas.
Pero, ¿ es eso vivir?
Y de pronto, el cansancio se evaporó. El corazón le dio un vuelco. Los ojos alerta. El alma en vilo.
Otra vez él.
Soñemos despiertos nuestra vida.
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